Si alguien hubiera tenido dudas de por qué los legisladores (diputados locales, federales y senadores) han sido calificados desde hace varias décadas como la casta más execrable y desprestigiada de la de por sí desprestigiada clase política mexicana, la semana pasada Jorge Kahwagi se encargó de disiparlas.
Este engendro de la política, que nos deshonra a todos los nacidos en este país por el sólo hecho de ser mexicano, en el muladar que es la Cámara de Diputados ha encontrado el sitio idóneo para exhibir toda su ruindad. Exactamente igual que los puercos en las porquerizas, o si lo quieren más coloquialmente y en nuestras jerga, “como los cochis en los chiqueros”.
Abundar sobre la bajeza de un tipo tan despreciable sería gastar inútilmente tiempo y papel. Sólo quiero exhortar por este conducto a nuestros diputados federales y compañeros del susodicho, que si les queda un poquito de decoro y dignidad, promuevan la expulsión de este bicho execrable de la política. Si les queda algo de decoro y dignidad, insisto. Si no, sigan nadando de muertito en el estercolero en que han convertido un recinto que algún día fue honorable, y que hoy por hoy, aún siendo muda, la H le queda demasiado holgada.
No a la reelección inmediata de legisladores
Y ya que estamos con los legisladores, me quiero referir al ridículo argumento del PRI para votar en contra de la reforma política que proponía la reelección inmediata de legisladores. Ahora resulta que a los señores diputados del PRI les interesa conocer la opinión de la ciudadanía para ver si estamos de acuerdo o no con la reforma y pretenden hacer una consulta popular.
Por favor señores diputados, aunque ustedes no lo quieran reconocer, los mexicanos somos ya una clase pensante a los que este tipo de falacias injuria su intelecto. Se los traduzco porque seguramente la redacción de la frase anterior esté muy por encima de la capacidad intelectual de muchos legisladores: “a los mexicanos nos ofende que nos quieran dar atole con el dedo”. Entendemos perfectamente que si no quieren la reforma es porque no les conviene y punto.
Ahora que si quieren consultas populares y están dispuestos a acatar lo que la población responda, empiecen por preguntarnos si estamos de acuerdo en tener un Congreso de la Unión en el que hay 200 Diputados y 64 Senadores cuyo único mérito es tener la bendición de su partido. Son 264 vividores de la política que están demás en el Congreso y nos cuestan cantidades millonarias a los mexicanos.
Hagan una consulta para ver qué opinamos sobre los subsidios multimillonarios que se otorgan a los partidos políticos, y que gastan y se reparten como les da la gana. No se vale que los dueños de las franquicias en que se han convertido los partiditos vivan como verdaderos jeques orientales a nuestras costillas, y se creen engendros como el tal Kahwagi y el niñito verde, quienes si tuvieran que trabajar honestamente y ganarse el sustento como la inmensa mayoría de los mexicanos, muy probablemente morirían de hambre. Y en cuanto a los tres partidos grandes (dicho lo anterior únicamente por el tamaño, que quede claro), ¿no deberían tener como en todo el mundo, una estructura que les genere ingresos? ¿Por qué un pueblo pobre como es el nuestro debe tener partidos ricos que viven de los impuestos?
Y qué decir de los métodos para elegir a los integrantes de los supuestamente organismos ciudadanos creados para manejar los procesos electorales ¿Por qué no designarlos mediante el voto de la población? Se evitarían las ignominiosas luchas de poder que se dan en todo el país a la hora de nombrar consejeros, y tener como aquí en Sonora, un intolerante, irascible y reconocido propanista.
¿Por qué no nos consultaron si estábamos de acuerdo en que se invirtieran más de 4,000 millones de pesos en el edificio del Senado? El destino en la inversión de los recursos provenientes de un pueblo pobre, son, en mi opinión, aspectos de vital importancia para empezar a reducir la brecha de la desigualdad. Hoy por hoy, el legislativo, el ejecutivo y el judicial mexicano, se reparten los ingresos provenientes de los impuestos como botín de bandoleros, los dilapidan a diestra y siniestra, y para eso no nos consultan.
Por hoy fue todo, gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
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