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    Mi nombre es Feliciano José Espriella Salido y agradezco tu visita a este blog.
    Trabajé cerca de 20 años en el sector financiero, antes de la robotización de los funcionarios bancarios, cuando éstos sí funcionaban.
    Desde el fatídico 1995 me he dedicado al periodismo, especializándome en temas financieros y empresariales.
    A partir del año 2003 incorporé a mis actividades la de promotor de eventos de belleza del giro de estilistas.
    Email: feliciano_espriella@yahoo.com.mx
    Twitter: @fjespriella

El valor de la puntualidad

Hace unos días se realizó en Hermosillo la IX Expo Acuamar Internacional, en cuyo marco se llevó a cabo la segunda edición del concurso gastronómico Sonora Fusión. Los medios noticiosos ya dieron amplia información al respecto de ambos eventos, y si lo abordo en este espacio, es sólo  para mencionar algo que me llamó significativamente la atención: por primera ocasión en varios meses, la verdad no sé ni cuántos, estuve en un acto, la premiación de los triunfadores del concurso gastronómico, que inició a la hora programada.

De hecho, me permití felicitar por ese motivo al secretario de economía Moisés Gómez Reyna, quien me comentó que los eventos que él encabeza son puntuales, y hasta donde recuerdo creo que es verdad. Lamentablemente este es un pequeño granito de arena en medio de un desierto. Los tres eventos anteriores a los que asistí iniciaron muy a la mexicana, con toda impuntualidad. Ustedes júzguenlo:

La misma semana que el evento al que me refiero se realizó aquí en Hermosillo un importante evento de fiscalistas. La inauguración empezó con un retraso superior a la media hora, y el causante de ello, todavía se dio el lujo de perder unos 10 minutos más, saludando de mano a buena parte de la concurrencia.

Días antes, Hermosillo fue anfitrión de varios miles de compatriotas que vinieron de todos los rincones de México, para asistir a “Desde lo local”, el más importante foro municipalista del país. El evento de inauguración inició 50 minutos después de lo programado, además de que la logística falló en muchos otros aspectos.

El sentir de varios visitantes fue que nos quedó grande el evento. En lo personal sentí pena propia, no ajena, ante esta impuntualidad en la inauguración. Cientos de personas que permanecieron algunas de ellas por espacio hasta de una hora sin hacer absolutamente nada ¿Qué impresión se llevarían presidentes municipales, altos empleados de la federación y funcionarios de cientos de ayuntamientos que tuvieron que hacer esa larga espera? No creo que haya sido positiva.

Anteriormente, un desayuno al que me invitó una buena amiga para celebrar el reciente reconocimiento de que fue objeto, inició con una hora y media de retraso. Una hora y media de tiempo perdido, que a muchos de quienes llegamos puntuales nos hubiera permitido realizar algo de más provecho que pasárnosla cotorreando sobre temas intrascendentes. Naturalmente que esta fue la última ocasión que asistí a algún evento organizado por la susodicha amiga.

En múltiples ocasiones en este espacio me he referido al tema de la impuntualidad mexicana. Tema en el cual los sonorenses seguramente lideramos. He dicho también una y otra vez, y no me cansaré de repetirlo, que si queremos algún día llegar a sentarnos como iguales a la mesa con los grandes, tenemos que pensar y actuar como gente grande. La diferencia es que mientras para nosotros la puntualidad es sólo costumbre”, o “política empresarial” en los negocios, para las culturas que verdaderamente la practican es un valor, tan o más importante que la honestidad y los demás valores que forman el carácter del ser humano.

En alguna ocasión leí un discurso del C.P. Carlos Kasuga Osaka, Director General de Yakult, S.A., una importante empresa del giro de alimentos creada por inmigrantes japoneses. El conferencista, nacido en México pero educado en los valores de la cultura japonesa, entre muchas diferencias que señaló existe en los modelos de gestión empresarial de México y Japón, refiriéndose a la puntualidad, dijo:

“En México se da mucho la educación instructiva, de conocimientos. A nuestros padres les preocupa el 5, el 6, el 8 pero ¿y la educación formativa?, ¿Qué valores son los inculcados en nuestras escuelas?           

Entre los valores que tenemos que tomar en cuenta están: la honestidad, la puntualidad, y la limpieza”.

Sí, efectivamente, en Japón, como en muchas otras naciones desarrolladas, la puntualidad es un valor, y como tal se le da la debida importancia. Para los latinos, mexicanos y sonorenses (estoy redundando, lo sé) es una mera costumbre y no muy arraigada por cierto. De hecho, es en ocasiones hasta motivo de escarnio para quienes la ejercen. Los puntuales aquí en Sonora, son muchas veces vistos y juzgados como “bichos raros”, como seres de otro planeta y tachados de excéntricos.

Por hoy fue todo, gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

2 comentarios

  1. La falta de puntualidad es una de las principales causas del subdesarrollo en nuestra latino américa.

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